Libros para adolescentes, jóvenes y niños.
El libro
escuche
Escuché que alguien lloraba

Un grupo de jóvenes y fantasmas de los que ya no están nos da su testimonio.

¿Qué empuja a un joven a consumir poca o desbordante cantidad de alcohol y drogas de distintas clases?

¿La soledad? ¿Las compañías? ¿El futuro? ¿La falta de futuro?
¿Padres permisivos? ¿Padres autoritarios? ¿Los valores? ¿La noche?
¿Porque todos lo hacen? ¿Porque sí o porque no?

¿Qué estamos dispuestos a pagar para pertenecer?

Millones serían las preguntas que nos podemos hacer y seguiríamos sin la respuesta adecuada. Sin embargo, tenemos que encontrar la respuesta.

Todos lloramos. Los padre, los hijos, las madres, sus hijas
¡todos lloramos!

¡Escuchémonos!

¿Qué empuja a un joven a consumir desbordante cantidad de alcohol o drogas de distintas clases?

¿La soledad? ¿La compañía? ¿El futuro? ¿La falta de futuro? ¿Padres permisivos? ¿Padres autoritarios? ¿Los valores perdidos? ¿La norma? ¿La noche? ¿El baile? ¿Porque todos lo hacen? ¿Porque sí o porque no? ¿La inseguridad?

Millones serían las preguntas que nos podemos hacer y seguramente seguiríamos sin la respuesta adecuada. Sin embargo, tenemos que encontrarla.

Este libro, al igual que los otros de la colección, no es una vacuna, pero sí una excelente herramienta.

Nos confronta al callejón sin salida de la droga y el alcohol.

Desde la vida cotidiana: la discusión con los padres, el deseo de libertad, el encuentro sexual, el amor y el desamor.

Apuntamos a la autoestima, a la pregunta , a los valores, a la libertad, al amor (empezando por nosotros mismos) y a la solidaridad como respuestas.

Siempre que alguien pierde, alguien se beneficia. En este caso ¿quiénes se benefician con nuestra juventud alienada?

Todos lloramos. Los padres, los hijos, las madres, sus hijas ¡todos lloramos!

¡Escuchémonos!

Esta obra de teatro, ya fue presentada.

En su debate posterior, muchos de los que sufren en silencio y sin que nadie lo sepa ¡pidieron ayuda!

Nuestros jóvenes están siendo el blanco más fuerte del mercado de consumo ¿cuál va a ser nuestra respuesta adulta?

Escuché que alguien lloraba presenta la integración de las áreas: biología, psicología, derechos humanos, sociología, ética y salud, desde un enfoque de la vida integrada.

¡Escuchemos a quien llora!

Recomendamos a posteriori de la lectura del libro, un debate coordinado por los docentes. Para el mismo, le regalamos como ayuda, una “GUÍA PARA DEBATES”*.

*Solicítela vía internet y se la enviaremos.

Escena única
Las sillas dispuestas en semicírculo de cara al público, semejando una reunión de Narcóticos Anónimos.

Julio:
Todos de pie. Vamos a decir nuestra oración. Cualquiera sea la connotación que le demos a la palabra Dios, decimos:

Todos:
Dios, concédeme la serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, valor para cambiar lo que puedo cambiar y sabiduría para reconocer la diferencia.

Julio:
La reunión de hoy es abierta al público, amigos y familiares, por lo tanto no se coordina.

Gabriela (al público):
Hola grupo, soy Gabriela, una adicta en recuperación. Hoy tuve un día terrible. Me sentí tan mal, tan sola. Primero agarré y la llamé a ella. No estaba.
Después (señala a alguien del público) te llamé a vos y tampoco estabas.
… y nada, sólo el contestador.
Con cada llamado me sentía peor. Más sola. Estuve tan tentada de salir a buscar al puntero que no me podía aguantar. Un toquecito no me vendría nada mal,…

Quería ser tan piola, tanto más que los demás. Que todos me admiraran.
De viernes a la tarde a domingo a la noche, un solo rato, un solo momento de felicidad, de éxtasis…

Mariana:
…Daniel se queja de que tenía al viejo encima. A mí ni me miraban. Yo hacía lo que me parecía bien. Iba y venía a mi antojo. Nadie me preguntaba nada…

Soledad:
…Siempre se cree que esto es cosa de hombres. Pero no es así ¡somos tantas las que estamos atrapadas!

Julio:
… Entonces… cierro los ojos y trato de acordarme de dónde vengo y de todo lo que perdí por el camino.
Y les juro que acordándome, sé a dónde no quiero volver.
¡Fue el infierno!
Yo no tuve la suerte que tuviste vos.
No logré salvar a mi hijo…

Federico:
… yo no hacía un carajo. Largué el colegio en tercer año. No me daba la cabeza. Claro, cómo me iba a dar si la tenía llena de merca.
¡Fui tan boludo! Por ser uno más del montón.
(Se acerca al público)
Por no quedarme solo ¿viste? Vos sabés cómo es esto.
Qué ¿te vas a quedar sobrio para ver cómo los demás se…

Laurita:
…Y como siempre, a alguno se le ocurrió el juego de la resistencia. Teníamos cerveza y mucho vodka. Siempre había mucho. Todos traíamos alguna botella,
… de repente todos empezaron ¡Laurita! ¡Laurita! ¡Laurita! Y me sentí como en obligación…

Guía de Debate para docentes
Colección
« Un paso antes »
por Lic. Adriana Strupp
Colección "Un Paso Antes"